Educación Primaria

La Educación Primaria constituye el segundo nivel de la Educación Básica Regular y se desarrolla durante seis grados. Tiene por objetivo el desarrollo de competencias de los estudiantes el cual es promovido desde la Educación Inicial. La atención de los estudiantes en el nivel considera los ritmos, estilos y niveles de aprendizaje, así como, la pluralidad lingüística y cultural. En este nivel se fortalecen las relaciones de cooperación y corresponsabilidad entre la escuela y la familia para asegurar el desarrollo óptimo de los estudiantes, así como, enriquecer el proceso educativo.

El nivel de Educación primaria abarca los ciclos III, IV y V de la EBR:

CICLO III
En este ciclo, los niños fortalecen sus competencias comunicativas mediante el aprendizaje de la lectura y escritura convencional, en su lengua materna y segunda lengua. Asimismo, desarrollan operaciones lógicas (clasificación, seriación, ordenamiento) con el fin de fortalecer sus competencias matemáticas.
Debemos considerar que el pensamiento del niño es concreto; es decir, que el estudiante en esta etapa se circunscribe al plano de la realidad de los objetos, de los hechos y datos actuales, a partir de la información que proporciona la familia y la institución educativa. También debemos tener presente que no ha abandonado totalmente su fantasía e imaginación, pero poco a poco va incorporando procesos, esquemas y procedimientos sociales y culturales.
El estudiante se caracteriza por su creciente interés por alternar con nuevas personas y participar activamente del entorno social de sus familiares y pares, regulando progresivamente sus intereses. También, responde a las reglas sobre lo bueno y lo malo de su cultura, pero interpreta estas reglas en términos de las consecuencias concretas de sus acciones, principalmente las consecuencias físicas o afectivas, tales como castigos, premios o intercambios de favores, o en términos del poder físico de aquellos que enuncian las reglas.
Asimismo, el niño pasa por un periodo de transición entre sesiones de periodos cortos de actividades variadas a otros más prolongados. Es necesario que el niño siga aprendiendo a través del juego; en ese sentido, los procesos de enseñanza y aprendizaje deben incorporar elementos lúdicos y situaciones concretas para el logro de aprendizajes.

CICLO IV

En este periodo los estudiantes incrementan el manejo de conceptos, procedimientos y actitudes correspondientes a cada una de las áreas curriculares, en estrecha relación con el entorno y con la propia realidad social; de esta forma, y a su nivel, empiezan a tomar conciencia de que aquello que aprenden en la escuela les ayuda a descubrir, disfrutar y pensar sobre el mundo que les rodea.
Los niños, en esta etapa, tienen mayores y más complejas habilidades que los docentes deben tomar en cuenta. Por ejemplo, las condiciones para una mayor expresión de sus competencias comunicativas permiten que su lenguaje sea fluido y que estructure con cierta facilidad su pensamiento en la producción de textos; también, mejora sus habilidades de cálculo, maneja con cierta destreza algunas de tipo mental y sin apoyos concretos; respeta y valora a las personas que responden a sus intereses; afianza sus habilidades motrices finas y gruesas; disfruta por lo general del dibujo y de las manualidades, así como de los deportes. Las actividades que realicen los docentes deben basarse en una pedagogía activa, dada la facilidad para trabajar en equipo; esto fortalece el aprendizaje e incrementa la comprensión de la realidad.

CICLO V
En esta etapa de la escolaridad, se va consolidando un pensamiento operativo, es decir, uno que le facilita al estudiante actuar sobre la realidad y los objetos, analizarlos y llegar a conclusiones a partir de los elementos que los componen. Por ello, en la metodología de trabajo se debe incluir la capacidad de los estudiantes de buscar información en fuentes diversas, la colaboración entre pares (aprendizaje cooperativo), la escritura mejor estructurada de informes y la comunicación de resultados al resto de la clase.
Dado que la cooperación se vuelve más significativa, los estudiantes pueden participar en el gobierno del aula para promover expresiones democráticas auténticas. En este contexto, los valores guardan correspondencia con el sentido concreto que depara cada situación, donde incorporan paulatinamente las expectativas de la propia familia, grupo o nación.